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Naturaleza

Un entorno natural privilegiado

Bilbao-Bizkaia

Hermosos parajes naturales con una fauna y flora únicas

El paisaje de Bilbao Bizkaia dibuja un entorno natural privilegiado, un mosaico de tonos verdes y azules con impresionantes montañas y un extenso litoral formado por acantilados y relajantes playas de arena dorada. Entre cumbres y colinas, se despliega una estampa de postal salpicada de caseríos, profundos valles, cimas de roca caliza y cuevas milenarias que aúna misterio, historia y tradición. Los tres parques naturales del territorio guardan espectaculares cascadas, picos de más de 1.000 m de altura y formaciones geológicas singulares. Todo un universo para reconectar con la naturaleza que además ofrece múltiples actividades de ocio y aventura. Un templo para las personas aficionadas al montañismo y la escalada, que encuentran un mundo de posibilidades entre las cumbres bizkainas.

Armañón, Urkiola y Gorbeia son los tres Parques Naturales del territorio, hermosos parajes con una rica fauna y flora autóctona.

Urkiola, montañas de leyenda

El monte Anboto de 1.330 m de altura y con la cueva de Mari como referente mitológico, preside el parque de Urkiola, abrupto y rocoso. 3.200 ha de bosques con casi 700 especies, entre otras, hayas, encinas, robles, abedules y coníferas forman un extenso manto verde únicamente interrumpido por una gran barrera caliza entre las comarcas bizkainas de Arratia, Durangaldea y el valle alavés de Aramaio. Entre sus profundas vaguadas, barrancos y altos, se encuentra el Santuario de Urkiola, que curiosamente coincide con el centro geográfico de Euskadi. Una de las tradiciones ligadas a este lugar es dar siete vueltas cada 13 de julio a una gran roca, llamada “tximistarri” o “meteorito de Urkiola”, para mantener o encontrar pareja. El hayedo es el bosque de mayor extensión en Urkiola, en los de Saibi y Urkiolagirre, se pueden apreciar centenarias hayas trasmochas que abastecieron de madera durante muchos años a los carboneros del entorno. Estas frondosas espesuras se pueden recorrer a través de visitas guiadas.

Otra opción para conocer este espacio natural es el Centro de Interpretación Toki Alai o Parketxe, que ofrece una exposición permanente sobre las características naturales y culturales del parque.

Armañón, envolvente paisaje kárstico

Armañón y su entorno pivotan sobre el macizo montañoso del mismo nombre, con sus 856 m de altura, en el que destaca un impresionante paisaje kárstico. En Enkarterri existen más de 200 cuevas y simas, pero las más famosas son las Cuevas de Pozalagua, en el Valle de Karrantza, con la mayor concentración de estalactitas excéntricas del mundo. Un enclave que miles de personas descubren año tras año a través de visitas guiadas de unos 45 minutos de duración. Con 125 m de longitud y cuatro simas gemelas de 40 m de profundidad, este lugar es exponente de una de las curiosidades geológicas más espectaculares a nivel internacional.
El mirador del Mirón, al que se accede desde las Cuevas de Pozalagua, regala unas sensacionales vistas al desfiladero del río Karrantza y la frontera entre Bizkaia y Cantabria. Otro de los principales atractivos es la llamada “Ventana de Relux”, un arco de piedra al que se puede subir para contemplar una impresionante panorámica del pueblo cántabro de Riancho.

También en la comarca de Enkarterri arranca la vía verde más larga de Bizkaia, la de los Montes de Hierro, que sigue la ruta de los antiguos ferrocarriles mineros y traslada a quien lo visita a su pasado industrial. El recorrido, de 42 km, parte junto a la estación de tren del barrio de Traslaviña, en Artzentales y discurre por los municipios de Sopuerta, Galdames, Muskiz y Abanto-Zierbena. El itinerario está salpicado de vestigios mineros como cargaderos, ferrerías, hornos de calcinación… y se adentra por enclaves tan valiosos como el Biotopo Protegido de los Montes de Triano o la playa de La Arena, en plena ría del Barbadún.

Este inigualable entorno ofrece diferentes actividades de turismo activo: alquiler de bicicletas, rutas a caballo y parques de aventura.

Gorbeia, corazón verde de Euskadi

Situado a medio camino entre Bizkaia y Araba-Álava, su nombre viene dado por el pico central del parque de 1.482 m de altura, el más alto de Bizkaia, que exhibe la famosa cruz del mismo nombre. Zonas de pastos, bosques de hayedos, cuevas y robledales dibujan un paisaje natural mágico y envolvente. El Biotopo Protegido de Itxina y la cascada de Goiuri, con más de 100 m de caída, son dos de los atractivos paisajísticos más reseñables en este parque que cuenta además con un centro de visitantes en Areatza, áreas con equipamientos recreativos y donde se pueden practicar numerosas actividades: senderismo, montaña, rutas en bicicleta y a caballo,
espeleología, entre otras.

Los ciervos son un emblema en Gorbeia donde hay más de 600 ejemplares en libertad. Por este motivo, es uno de los mejores enclaves para conocer la berrea. Todo un espectáculo natural que tiene lugar durante la época de celo del ciervo.

El privilegiado entorno del parque enamora y ofrece variadas formas de disfrutarlo: rutas de senderismo y vías verdes, “birding” (avistamiento de aves), paseos fluviales, safaris, actividades de espeleología, multideporte de aventura… un amplio abanico de posibilidades para todos
los gustos y edades.

Hay recorridos que, además de tener un componente de reconexión con la naturaleza, recogen las señas de identidad vascas. Es el caso del “Cinturón de Hierro”, una histórica infraestructura defensiva en forma de herradura, de alrededor de 80 km, compuesta por trincheras, alambradas, asentamientos de ametralladora o mortero, fortines y refugios. Fue construida durante la Guerra Civil y en la actualidad se pueden hacer recorridos libres o guiados por determinadas zonas de esta línea histórica. Una de sus entradas se ubica en el monte Artxanda de Bilbao, donde existe una ruta señalizada de 2 km.

Templo del montañismo

El montañismo y la escalada tienen un gran arraigo en Bilbao Bizkaia debido a su abrupta orografía. Una actividad que se practica con asiduidad en los tres parques naturales del territorio. De hecho, en pleno corazón de Urkiola se halla uno de los templos de la escalada. Entre las moles rocosas de caliza del Aitz txiki y el Untzillaitz se abre el desfiladero de Atxarte, donde se ubica una de las escuelas más importantes de Euskadi.

Otra emocionante actividad son las travesías subterráneas en las profundidades de las cuevas de Baltzola (Dima), que unen el descenso de barrancos y la espeleología, además de dar la oportunidad de conocer una de galerías más grandes del Parque Natural de Urkiola: el gran cañón de Jentilzubi.
Los parques de tirolinas ofrecen puro deporte de aventura. Sopuerta, Güeñes y Mendexa concentran los más importantes centros para superar apasionantes circuitos que invitan a trepar, subir escaleras, cruzar inestables puentes y tablones, saltar, deslizarse sobre las copas de los árboles. Una divertida experiencia apta para toda la familia.

Para las personas más valientes sin miedo a las alturas que quieran vivir una experiencia inolvidable hay actividades como el “puenting” en la zona de Atxaspi, en Ondarroa, Mendexa y San Andrés, en Etxebarria.

Para descubrir la costa bizkaina y sus montañas desde el aire existen distintas propuestas. Sopela y Orozko ofrecen vuelos en parapente biplaza mientras en Orduña los paseos a vista de pájaro se realizan en globo aerostático. Una manera alternativa de admirar el incomparable paisaje bizkaino es surcar el aire a bordo de una avioneta y sobrevolar Getxo, Urdaibai o Santurtzi. Varias empresas ofertan cursos de iniciación y “bautismos” con diferentes recorridos.

Observatorios naturales

Los tres Parques Naturales del territorio cuentan con Centros de Interpretación donde conocer a fondo los atractivos e historia de estos espacios. “Toki Alai” es el punto de Acogida e Interpretación del Parque Natural de Urkiola. Ubicado en la ladera del monte Saibigain, cuenta con una exposición permanente, además de una completa información sobre rutas y puntos de interés. También organizan itinerarios guiados, jornadas sobre flora o fauna, anillamiento de aves y salidas a las cuevas.

El “Parketxe” (centro de interpretación) de Gorbeia ofrece una “ascensión virtual” hasta la famosa cruz de su cima y una exposición permanente del Parque Natural. Dispone además de programas didácticos para grupos escolares con recorridos guiados por la zona.

Ubicado frente a la Cueva de Pozalagua, en las antiguas instalaciones de la explotación minera Dolomitas del Norte, el Parketxea de Armañón es un centro de interpretación del Parque Natural y también de la Zona de Especial Conservación de Montes de Ordunte. Además del espacio expositivo, cuenta con una terraza que ofrece una extraordinaria panorámica del Valle de Karrantza, así como una galería subterránea a 35 m.

Reserva de la Biosfera de Urdaibai

La Reserva de la Biosfera de Urdaibai, de enorme riqueza ornitológica, es el escenario natural perfecto para practicar el avistamiento de aves o “birding” de una forma amena y rigurosa.

Urdaibai Bird Center, situado en la localidad Gautegiz-Arteaga, es un centro dedicado a las investigación y divulgación. Desde su observatorio se pueden seguir los pasos de las más de 200 especies que cada año pasan por estas marismas y humedales declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco. Ofrecen refugio y alimento a una gran variedad de especies como la garza real, la garza imperial, la espátula común, el águila pescadora y otras rapaces, gaviotas y cigüeñas. Urdaibai alberga también una “Ekoetxea” (centro ambiental) localizada en la singular Torre Madariaga. Esta casa torre banderiza data del siglo XV y es un espléndido lugar desde el que divisar el estuario y las marismas.

Esta Reserva de la Biosfera dispone de su propio refugio para fauna silvestre amenazada: Basondo. En 60.000 m2 habitan animales del entorno como corzos, jabalíes, ciervos, zorros o gatos monteses, procedentes de distintos centros de recuperación. Hay además otras especies, que actualmente no están presentes en Euskadi, como los lobos, los linces o los bisontes.

Una de las actividades de observación de la naturaleza más espectaculares y emocionantes que ofrece la costa bizkaina es el avistamiento de cetáceos.

Costa central: acantilados, surf y pintorescos pueblos

La bravura del mar Cantábrico chocando contra enormes paredes de piedra es la imagen predominante de la costa central de Bizkaia que recuerda a los paisajes de Irlanda y Escocia.

En esta franja de la costa los acantilados son un paraje natural y geológico con un flysch de 3,5 km entre el Fuerte y la playa de Gorrondatxe-Azkorri. Las dunas y estratos de este arenal con 47 millones de años de antigüedad han sido distinguidos con el “clavo de oro” por su importancia y singularidad. Se trata de un lugar de fuertes vientos, ideal para la práctica del parapente.

Además, en la parte interior de la localidad se encuentra un tramo del Cinturón de Hierro (complejo defensivo creado para proteger el Gran Bilbao durante la Guerra Civil) que une las localidades de Sopela y Berango. Esta ruta regala un hermoso recorrido histórico por el cordal de Munarrikolanda, un monte de 255 m de altitud en el que hay pozos de tirador, nidos de ametralladora, abrigos pasivos y conjuntos fortificados. En Berango se halla un museo dedicado en exclusiva a repasar la historia de esta línea defensiva.

Las hermosas playas de Arrietara y Atxabiribil, anuncian la entrada a Sopela, popular destino estival, ofreciendo la posibilidad de realizar numerosas actividades, entre ellas surf o bodyboard. Sopela cuenta además con dos playas nudistas de referencia: Barinatxe, también conocida como La Salvaje, y Meñakoz, compartida con la localidad de Barrika. Rodeadas de imponentes acantilados, son muy frecuentadas por surfistas. Esta sucesión de espectaculares fallarones y estratos rocosos de millones de años de antigüedad forman el espectacular flysch de Barrika. En concreto, la playa de Muriola cuenta con uno de los más ricos e interesantes a nivel mundial. Sus estratos de más de 140 millones de años se formaron cuando Euskadi estaba completamente cubierta por el mar.

El paisaje abrupto se suaviza al llegar a la bahía de Plentzia, situada a unos 25 km de Bilbao. Cada año cientos de visitantes se acercan a esta villa costera que tiene en la Ría, la playa y su hermoso casco histórico sus mayores atractivos. Las orillas de la ría de Plentzia, trazan la ruta ideal para dar un agradable paseo hasta el extenso arenal de Plentzia. De aguas tranquilas, esta playa es muy apreciada por los bañistas y además cuenta con unas características excepcionales para practicar deportes acuáticos como el piragüismo, el buceo o el windsurf.

Esta localidad comparte bahía con el municipio de Gorliz, que disfruta de una plácida playa, ideal para familias. Está rodeada de un hermoso paseo marítimo de madera, con zonas verdes y de ocio. En este arenal se puede admirar un fenómeno geológico de alto valor: las “dunas petrificadas”, un conjunto de acumulaciones arenosas de 6.000 años de antigüedad. Además desde esta playa se puede ascender hasta el popular faro de Gorliz, el más alto de todo el Cantábrico, situado a 165 m de altitud. Su base es un mirador ideal para contemplar la pequeña isla Billano, conocida también como la del Fraile, que tiene forma de dragón.

Otro municipio con una larga tradición turística es Bakio. Rodeado de montes y acantilados puede presumir de tener la playa más larga de Bizkaia, un edén para surfistas y veraneantes. Bakio ha sabido combinar su condición de pueblo de vacaciones con una sólida economía en torno a la agricultura gracias a un suave microclima ideal para el cultivo de txakoli. Viñedos y bodegas forman parte de la estampa típica de una localidad que produce y comercializa este vino que es parte de su cultura, tradición e historia. Es imprescindible detenerse a admirar la increíble panorámica que regalan los miradores de Askada y Jata.

En el camino a Bermeo se puede contemplar la magnética estampa de San Juan de Gaztelugatxe, un espectacular islote coronado por una ermita que es imprescindible visitar. Su silueta se ha hecho mundialmente famosa por convertirse en la fortaleza de “Rocadragón” en la popular serie “Juego de Tronos”. Para alcanzar este fascinante rincón bermeotarra, declarado Biotopo Protegido, hay que subir 241 escalones. La tradición obliga a tocar tres veces la campana para ahuyentar a los malos espíritus. Tras visitar este mágico lugar se llega al pueblo marinero por excelencia de Bizkaia, Bermeo.

El municipio surfero por excelencia y uno de los epicentros internacionales de este deporte es Mundaka, un pueblo que aúna tradición marinera y modernidad. Su ola izquierda, una de las más largas de Europa, atrae como un imán a miles de surfistas año tras año. El corazón de esta localidad está en su puerto. Para obtener la mejor panorámica de la Ría de Mundaka hay que asomarse al mirador de Portuondo.

En la costa central se encuentra uno de los iconos universales de la historia vasca: la localidad de Gernika, que fue bombardeada durante la Guerra Civil y se convirtió en emblema mundial gracias a la obra de Pablo Picasso del mismo nombre. Esta villa hace gala además de una huerta de primera calidad, siendo especialmente apreciadas sus alubias y pimientos. Los mejores productos se dan cita cada lunes en su mercado, con más de 650 años de historia, que nació a la vez que la propia Gernika. El último lunes de cada mes la localidad celebra su gran feria agrícola, una de las más importantes de Euskadi, que reúne a miles de personas en busca de las mejores viandas de caserío.

Costa oriental: elegantes villas y puertos pesqueros

Parte de los municipios de la costa oriental, de enorme tradición pesquera, están situados en la mayor área natural protegida de Bizkaia, Urdaibai, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1984, un tesoro natural que se puede recorrer siguiendo los márgenes del estuario.

Sus orillas albergan zonas de marismas con vistas al mar de indudable belleza, playas y atalayas excepcionales, perfectas para los amantes del senderismo o la bicicleta. Una forma de adentrarse en este paraíso natural es recorrerlo en tren, de forma cómoda y sostenible. Con paradas en Gernika-Lumo, Forua, Murueta, Busturia, Sukarrieta, Mundaka y Bermeo, el servicio circula por la margen izquierda de la ría, lo que permite al turista disfrutar de extraordinarias vistas de las marismas, la playa de Laida, la isla de Izaro y el cabo de Ogoño.

Otro de los municipios del área oriental de Bizkaia es Ibarrangelu, muy popular por sus dos arenales, que se hallan al abrigo de altas montañas. Laida es la playa más grande de la ría de Mundaka, cuya forma va cambiando en función de las mareas y permite practicar numerosos deportes acuáticos, como piraguas y paddle surf.

Laga es un hermoso arenal dunar, salvaje, ideal para surfistas y abierta al mar, que se encuentra al abrigo del imponente cabo Ogoño. La playa de Laga abre la puerta al pequeño pueblo pesquero de Elantxobe, de sabor auténtico y asentado sobre un gran desnivel, donde destacan sus coloridas y empinadísimas calles. Su zona alta luce imponentes miradores al Cantábrico.

El encantador pueblo pesquero de Ea es otra de las paradas obligadas de ruta de la costa. Este pequeño paraíso ajeno al bullicio cuenta con una tranquila playa, un diminuto puerto y un peculiar casco urbano, de calles estrechas y elegantes casas de colores.

Asentado sobre las laderas de los montes Otoio y Lumentza se halla Lekeitio, una de las villas marineras más elegantes y visitadas de Bizkaia y una importante plaza pesquera. Situado en la desembocadura del río Lea, entre las playas de Isuntza y Karraspio, deja a su lado izquierdo la isla de Garraitz o de San Nicolás, a la que, si la marea está baja, se puede acceder andando.

Siguiendo este tramo costero de abruptos acantilados, entre los que sobresale la denominada Peña del Fraile, se alcanza el último punto del recorrido por el litoral en Bizkaia: Ondarroa, cuya parte vieja, de calles estrechas y empinadas, rebosa historia. Ondarroa es una localidad unida por varios puentes, como el de Itsasaurre, diseñado por el afamado arquitecto Santiago Calatrava, Zaldupe, Puente Viejo y Puente Nuevo. Entre todos ellos destaca la pasarela giratoria, popularmente conocida como Puente de la Playa, una de las escasas construcciones de este tipo que existen en el mundo. Para quien prefiera darse un buen baño, Ondarroa también dispone de una playa urbana, la de Arrigorri, de arena dorada y aguas tranquilas, ya que está protegida por los muelles del puerto.

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